Monday, October 28, 2013

Obama mintió cuando dijo a Merkel que no sabía que la NSA la ... - ABC.es

Lejos de amainar, el temporal desatado por la noticia del pinchazo del telfono de la canciller Merkel por la NSA se ha convertido en una furiosa tempestad para las relaciones entre Alemania y EE.UU. Correligionarios de la canciller reclaman suspender ya las negociaciones sobre el tratado de libre comercio entre la UE y EE.UU., y el 76 por ciento de los alemanes exigen una disculpa de Obama, segn una encuesta del instituto Emnid que publicaba ayer el Bild am Sonntag.

Este mismo dominical se encarg de lanzar la ltima bomba informativa. Basndose en datos de los servicios secretos estadounidenses, asegura que en 2010 el jefe de la NSA, Keith Alexander, inform personalmente a Obama del espionaje a la mandataria germana, y que el propio presidente autoriz que siguiera la vigilancia. Lo que contradice abiertamente las explicaciones que dio Obama a Merkel por telfono el pasado mircoles. Segn el Frankfurter Allgemeine Sonntagszeitung, Obama asegur a la canciller que l no saba nada de que la espiaran y que si lo hubiera sabido lo habra parado. De ser ciertas las informaciones de los medios alemanes, Obama habra mentido a la canciller.

Segn el Bild am Sonntag, Obama orden que continuara la operacin. Es ms, pidi a la NSA un amplio dossier sobre la canciller, ya que el presidente no se fiaba de Merkel y quera saberlo todo sobre ella. El espionaje a la canciller no se limit al viejo mvil de su partido, sino que tambin pinch el nuevo aparato supuestamente ultraseguro que recibi el pasado mes de julio. Los agentes husmeaban cada conversacin y cada mensaje SMS. Esas informaciones no se enviaban a la central de la NSA en Maryland, sino que iban directamente a la Casa Blanca. Solo una lnea fija de telfono en la Cancillera qued fuera del radar de la NSA.

Toda esta operacin de seguimiento de la canciller se orquest desde la Embajada de Estados Unidos en Berln, situada a unos 800 metros de la Cancillera. Se encargaban de ella dieciocho agentes de la NSA, que trabajaban en un Servicio Especial de Captacin alojado en la cuarta planta de la sede diplomtica. No solo el mvil de la canciller, sino todas las comunicaciones del barrio gubernamental habran sido objeto del espionaje.

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Schrder, tambin vigilado

Las escuchas a Merkel empezaron en 2002, tres aos antes de que fuera nombrada canciller, aseguraba el sbado el semanario Der Spiegel. Ayer, Bild am Sonntag deca que el predecesor de Merkel, Gerhard Schrder, tambin fue espiado por la NSA a cuenta de la oposicin de su Gobierno a la guerra de Irak. No solo la negativa a participar de forma directa en esa guerra, sino tambin las amistossimas relaciones de Schrder con el presidente ruso, Vladmir Putin, pusieron en marcha a la CIA y la NSA. Despus, las escuchas continuaron con Merkel pese a que, en teora, las relaciones germano-norteamericanas eran inmejorables.

El enfado de la opinin pblica y la clase poltica es considerable. Ayer, el ministro de Exteriores, Guido Westerwelle, elev el tono del desencuentro al sealar que Embajadas y diplomticos tienen que respetar la ley alemana, y eso vale para alemanes y extranjeros, para ciudadanos y empresas, y tambin para diplomticos y Embajadas. No todo lo que es tcnicamente posible es polticamente razonable, aadi, para advertir a continuacin que el escndalo amenaza con minar los lazos que unen a ambos pases.

Los socialdemcratas, previsibles socios del futuro Gobierno de Merkel, respaldan la exigencia de la socialcristiana Ilse Aigner, ministra de Economa de Baviera, de suspender las negociaciones sobre el tratado de libre comercio hasta que se haya aclarado el asunto de las escuchas. Al tiempo que el ministro del Interior, Hans-Peter Friedrich, amenaz a los espas estadounidenses con consecuencias legales, ya que las escuchas son delito, y los responsables van a tener que rendir cuentas.

Pero los espas en cuestin, segn Der Spiegel, estn acreditados como diplomticos y gozan de privilegios que dificultaran su persecucin penal. El ministro, por supuesto, lo sabe. Su airada reaccin, como la de Aigner, hay que verla en el contexto de la necesidad de justificarse ante la opinin pblica y ciertas inercias populistas que an quedan de la reciente campaa electoral.

Friedrich, adems, alza el tono ante la necesidad de tapar las deficiencias del contraespionaje alemn, incapaz durante dcadas no ya de poner freno a las escuchas, sino de detectar su mera existencia. Nadie ha pedido cuentas todava al espionaje alemn, y en las tertulias televisivas sobre el escndalo es difcil pasar por alto incluso un cierto orgullo de que Alemania sea el nico pas europeo de color naranja (prioritario)en el mapa del diario The Guardian, que divida por colores los pases a espiar. Ah, Alemania es tan importante como Irn y China.

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